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miércoles, 17 de septiembre de 2014

14 años de prisión para el asesino de Lautaro Bugatto


El Tribunal Oral Criminal N°10 de Lomas de Zamora, integrado por los jueces Daniel Julio Manzini, Susana Silvestrini y José Ignacio Polizza, condenó a 14 años de prisión efectiva al ex policía bonaerense David Ramón Benítez,  por el asesinato de Lautaro Bugatto, ocurrido el 6 de mayo de 2012, cuando Lautaro estaba en la puerta de su casa y lo mató por la espalda una de las siete balas que disparó Benítez. El asesino dijo que intentó repeler un robo a un ciclomotor en el que viajaban su hija y su hermana y que Lautaro era uno de los asaltantes. En la escena no se encontraron más balas que las suyas. La fiscalía había pedido doce años de prisión y el abogado de la familia pidió veinte años.

El Tribunal ordenó la detención inmediata del imputado y le solicitó a la fiscalía de turno para que se inicien actuaciones por falso testimonio a Celeste Cerda, concubina de Benítez y a su hermana, Pilar Benítez. 
Benítez en el juicio
Gonzalo Bugatto, el hermano de Lautaro, abrazó a todos sus compañeros del Movimiento Evita, a los de la Campaña, al concejal Juan Francisco Navarro, y otros presentes.

martes, 9 de septiembre de 2014

Justicia por el asesinato de Lautaro Bugatto


La Secretaría de Derechos Humanos de CTERA expresa su apoyo y solidaridad con los familiares de  Lautaro Bugatto, que, esperando justicia, para el próximo jueves 11 de septiembre van a conocer la sentencia al policía bonaerense David Ramón Benítez por el asesinato de Lautaro.

En la madrugada del 6 de mayo de 2012, Lautaro fue baleado por la espalda por Benítez en Burzaco, mientras estaba charlando con unos amigos en la vereda de su casa. En los alegatos de ayer el fiscal Bettini Sansoni pidió 12 años de prisión y la familia pidió 20 años y que el asesino vaya  a la cárcel ya.



La bonaearense y Benítez inventaron que Lautaro quiso robar una moto con arma de fuego en la puerta de su casa y subiendo a su propio auto, por eso Benítez, que estaba de civil, tuvo que disparar con su arma reglamentaria,  pero todo esto fue desestimado en las pericias de la justicia.

Lautaro tenía 20 años, una hija de 2, había jugado en Banfield e integraba a préstamo el plantel de Tristán Suárez cuando lo asesinaron.

En la última audiencia  estuvieron presentes junto a Gonzalo, el hermano, y su madre, Alicia Giardina, el diputado Leonardo Grosso, del Movimiento Evita y que encabeza la Campaña Contra la Violencia Institucional, los diputados bonaerenses Fernando “Chino” Navarro y Patricia Cubría y militantes de HIJOS y del Movimiento Evita.

Rogelio De Leonardi

Secretario de Derechos Humanos

CTERA




sábado, 6 de septiembre de 2014

Por el asesinato de Víctor Jara fueron procesados otros militares chilenos

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Después de casi 41 años se acerca la posibilidad de llevar a juicio a los asesinos del cantautor y docente chileno Víctor Jara.

Recientemente, el ministro Miguel Vázquez de La Corte de Apelaciones de Santiago de Chile, dictó los procesamientos de los militares Hernán Chacón Soto y Patricio Vásquez Donoso, en calidad de autores del crimen y al ex fiscal militar Ramón Melo Silva como encubridor de los delitos de secuestro simple y homicidio calificado de Víctor Jara.

Con estos nuevos procesamientos ya son cuatro los imputados en calidad de autores materiales del asesinato: Hugo Sánchez Marmonti, Pedro Barrientos Núñez, Hernán Chacón Soto y Patricio Vásquez Donoso. Pero, entre diciembre de 2012 y enero de 2013 el ministro Vázquez también procesó como cómplices a Roberto Souper Onfray, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Hasse Mazzei, Luis Bethke Wulf y Jorge Smith Gumucio.

Sigue prófugo el oficial del ejército chileno Pedro Barrientos Núñez,  quien vive en Florida (USA), desde 1990. Los familiares de Víctor (Joan Turner y sus hijas Manuela y Amanda), consideran que Barrientos Núñez fue el principal autor del homicidio, junto al ya procesado Hugo Sánchez Marmonti. En enero del 2013 la Corte Suprema de Chile solicitó su extradición a Estados Unidos y unos meses después lo hizo la familia pero en los EEUU; sin embargo, la justicia de ese  país aún no respondió a estos pedidos.

Víctor Lidio Jara Martínez, el hijo de Amanda y Manuel, fue director de teatro, compositor, cantor y profesor e investigador de la Universidad Técnica del Estado (ahora de Santiago). De esa Universidad, el 12 de septiembre de 1973, lo secuestraron los militares del Regimiento “Arica” del Ejército de Chile, junto a otros cientos de profesores y estudiantes y a todos los encerraron en el Estadio Chile, que hoy se llama Estadio Víctor Jara. En ese estadio lo torturaron y lo asesinaron el 16 de septiembre con más de 40 disparos. Fueron más de 5500 chilenos los que estuvieron detenidos por la dictadura en el Estadio Chile luego del Golpe, y ahí se torturó y exterminó a cientos de personas, como a lo largo de todo Chile.

Para los que lo conocen a Víctor Jara y para los que no, compartimos una parte de una de sus últimas actuaciones en vivo, del 17 de julio de 1973 en Perú.





lunes, 16 de junio de 2014

Omar Carrasco, a 20 años de su asesinato


En este artículo, presentamos un breve resumen de este terrible hecho ocurrido en 1994 y las derivaciones que tuvo para toda la sociedad.

Hace 20 años Omar Octavio Carrasco fue asesinado por sus superiores en el Regimiento del Grupo de Artillería 161 (GA161), en la ciudad de Zapala de la provincia de Neuquén. Carrasco pertenecía a una familia de obreros de la localidad de Cutral-Co, otra localidad de Neuquén y había ingresado al regimiento el 3 de marzo de 1994 para cumplir con el servicio militar obligatorio, pero sólo tres días después no se lo vio más y fue reportado como "desertor" por sus jefes en el GA161 y eso es lo que le dijeron a sus padres. Un mes después, el 6 de abril,  fue encontrado su cuerpo sin vida y fuertemente golpeado, en un baño abandonado del cuartel. La versión oficial fue que Omar Carrasco murió el mismo 6 de marzo por los golpes que recibió.

El 31 de enero de 1996 el Tribunal Oral Federal de Neuquén, integrado por los jueces María del Carmen de la Barrera de Ingelmo, Haydée Vázquez de Argüello y Eugenio Krom, condenó como autores del crimen al subteniente Ignacio Canevaro a 15 años de prisión y a los soldados  conscriptos Víctor Salazar y Cristian Suárez, a 10 años, y al sargento Carlos Sánchez a tres, por encubrimiento.  La justicia había investigado poco y con ello permitió que se utilizara la investigación de los militares. Las adulteraciones en el sumario militar, donde llegó a fraguarse una ronda de reconocimiento, corrieron parejas con los ocultamientos y adulteraciones realizados en el sumario del juez federal de Zapala Rubén Caro y el el fiscal federal de Zapala Viaut; así ambos firmaron un acta donde se falseó el testimonio del soldado Fabián Luna, semianalfabeto, luego de que la Inteligencia militar lo mantuvo incomunicado en el cuartel. Luna declaró en favor de la inocencia de los tres imputados, pero en el texto que le redactaron en el juzgado de Caro los señala como sospechosos, mucho después se comprobó que en el sumario de Caro se reemplazó la foja 922 por otra con el mismo número pero distinto texto. Luego Luna dijo en el juicio oral que sus dichos fueron tergiversados, pero no lo tuvieron en cuenta. El juez Caro fue acusado por mal desempeño en la investigación del crimen por haber cedido su labor a miembros de Inteligencia del Ejército, pero el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, rechazó su remoción en fallo dividido. 

Los dos conscriptos estuvieron seis años presos y obtuvieron la libertad condicional en noviembre del 2000, entonces ambos insistieron en declarar su inocencia. Al día siguiente de su excarcelación Salazar le dijo al diario La Nación que "si aquí hay sospechosos (del crimen) son el sargento Guardia y el ex jefe del cuartel teniente coronel With". Por su parte el subteniente salió de la cárcel de Ezeiza en febrero del 2004.

Mario Guardia fue sancionado por el Ejército por golpear a soldados, y el teniente coronel (R) Guillermo With estuvo procesado por encubrimiento pero no se lo juzgó. Cuando se investigaba el homicidio, en el primer juicio,  al juez  Rubén Caro no le interesó averiguar porqué a With no se lo vio durante varias horas en la tarde del domingo 6 de marzo de 1994 dentro del cuartel que comandaba. Su desaparición coincidió con la de Carrasco y sus explicaciones siempre fueron vagas y contradictorias.

Durante el juicio a Canevaro Salazar y Suárez, se presentó evidencia de que el cadáver de Carrasco estuvo oculto más de 20 días en algún lugar del cuartel, para investigar este encubrimiento se inició otro juicio conocido como Carrasco II. Una de las principales evidencias que se tuvo en cuenta para sostener eso en la instrucción, la aportó la perita Adriana Oliva, que es bióloga, investigadora del CONICET y jefa del Laboratorio de Entomología Forense del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Oliva tomó parte de la segunda autopsia para determinar cómo y cuando se produjo la muerte de Carrasco, entonces analizó una muestra de insectos que se hallaron en el cuerpo. Una gran cantidad de larvas de mosca verde y de escarabajos del género Dermestes entre otros insectos, le permitió establecer que Carrasco hacía, aproximadamente, unos 25 días que había muerto cuando fue encontrado y que, en realidad, el cadáver estuvo oculto lejos de la luz durante un tiempo y luego fue plantado en el lugar donde finalmente apareció.

Entonces tras la sentencia de enero de 1996, se inició una investigación sobre la cadena de encubrimiento (caso Carrasco II), que tuvo un trámite muy largo y accidentado y por el que pasaron tres jueces que hicieron poco en la instrucción y no se pudo condenar a nadie. Casi 10 años después, en junio de 2005,  debido a la ley 25.990, que facilita la prescripción de delitos, el Tribunal Oral Federal de Neuquén sobreseyó a siete militares que estaban procesados por encubrir la muerte de Carrasco, ellos son Rodolfo Correa Belisle, Carlos Díaz, Guillermo With, Carlos Verón, Néstor Parodi, René López y Mario Guardia. En el fallo de la Justicia Federal de Neuquén  se dice que  "Los involucrados deben quedar bien advertidos de que las prescripciones decretadas no borran el delito" y que existía "una acción funestamente corporativa" de los militares acusados", algo que equivaldría a una condena para esos siete militares; sólo Correa Belisle pidió que continuara el juicio. En agosto de 2007, la Sala II de la Cámara de Casación Penal, revocó el fallo del 2005 pero, en la realidad, ninguno de los acusados por encubrimiento fue condenado. El Caso Carrasco esta oficialmente cerrado.

Otro que frenó la investigación por encubrimiento fue el fiscal federal de Zapala Luis María Viaut, ya que en el inicio de la investigación le pidió al juez Bruno Bonetti, que desestime un informe médico del perito oficial Alberto Brailovsky, agregado ese año (1996) a la causa. A partir de ese informe el juez debería haberse dedicado a buscar entre el personal del hospital del cuartel, así médicos o enfermeras serían los culpables del asesinato, en contra de las conclusiones del juicio oral. Poco después, el juez Bonetti decidió apartarse de la causa por la "violencia moral" que le ocasiona la continua y reiterada obstaculización de la investigación" por parte de la Fiscalía. El siguiente juez, Guillermo Labatte, recibió a Alberto Brailovsky, médico legista de la Policía Federal; en su declaración presentó el informe en el cual, luego de analizar los registros y las recetas del hospital del cuartel  se dictamina que Carrasco no murió directamente los golpes que recibió en el pecho, sino porque habría estado secuestrado dentro del cuartel y allí recibió una atención médica clandestina y con error de diagnóstico lo cual, tras 48 a 72 horas de agonía, lo llevó a la muerte. Entre los datos recabados está la ficha médica de Cararasco, donde consta que el 8 de marzo de 1994, dos días después de su muerte oficial, le aplicaron la vacuna antitetánica. Luego, al cuerpo se lo ocultó durante casi un mes; según  Brailovsky el cuerpo no estuvo escondido un mes en un baño abandonado, sino que habría estado la mayor parte del tiempo en otro lugar. Esto ratifica el informe de la entomóloga Oliva y, a la vez, fue luego ratificado por otro estudio, en el cual se determinó que Carrasco, vivo o muerto, estuvo en uno de los dos sótanos del hospital del cuartel de Zapala. En esta investigación de la geóloga Adelma Bayarsky se comprobó que las muestras de ese baño abandonado no tienen nada que ver con las halladas en una de las medias del soldado, y que éstas son similares a las del sótano del hospital ; un sitio al que no tenían acceso ni Canevaro ni los dos soldados, pero sí el personal médico. Para terminar de comprobar la geóloga le pidió entonces al fiscal del tribunal federal oral de Neuquén, Manuel de Reyes Balboa, que se le enviaran los restos de la ropa del cadáver para hacer la última comparación pero el material nunca le llegó.

En este segundo juicio el procesado general Carlos Díaz pidió, en 1996, que se indague al Jefe del Estado Mayor General del Ejército, General Martín A. Balza. El pedido se basaba en el testimonio de Juan Carlos Ríos Iñíguez, el abogado ex defensor de Canevaro. Ríos Iñiguez expresó que Balza le había confiado que sabía quiénes fraguaron el hallazgo del cadáver de Carrasco el 6 de abril de 1994, y que la cabeza del encubrimiento era Díaz, Ríos Iñíguez también aseguró que Balza le confió saber quiénes pusieron el cadáver del soldado en el baño, lo que podría constituir un delito por omisión de denuncia. El abogado Ríos Iñíguez, aseguró que el 21 de febrero de 1996, cuando se reunió con el general Balza en una audiencia de conciliación (por una denuncia del jefe del Ejército sobre declaraciones de Ríos Iñíguez), éste le dijo que "le constaba que desde el general Carlos Díaz para abajo hubo encubrimiento y que sabía quiénes colocaron el cadáver". También los abogados de Correa Belisle y de Manuel Gastaminza presentaron en el juzgado Federal de Zapala una solicitud para que se cite a declarar como imputado de encubrimiento al jefe del Ejército. Balza no fue llamado a tetimoniar.

Hay que recordar que el General Balza pertenecía al arma de artillería la misma que los integrantes del GA161 responsables de la muerte de Carrasco. El 12 de abril, luego que se "encontrara" el cadáver,  Balza arribó a Zapala, y realizó varias acciones compensatorias, como prolongar la licencia de los conscriptos del GA161 , prometer investigar las denuncias de malos tratos y de abusos en el cuartel a lo largo de muchos años y los pases a disponibilidad de algunos de los militares implicados. Pero, a la vez, miembros de la Inteligencia militar se metieron en la investigación, incluso en el fallo de enero de 1996 el Tribunal Federal Oral de Neuquén sostuvo que la causa "estuvo contaminada por la labor de la inteligencia del Ejército". Pero antes de ese fallo, el capitán Rodolfo Correa Belisle había sido dado de baja, detenido y luego condenado por la justicia militar por "agraviar" al General Balza, ya que Correa Belisle había dicho durante el juicio oral que Balza mintió respecto de la actuación de la inteligencia militar, Correa Belisle declaró "... lo he escuchado mentir sobre el caso Carrasco hasta el mismo General Balza de ahí para abajo puedo esperar cualquier cosa..."; lo que dijeron los jueces en su fallo no cambió la situación de Correa Belisle. En mayo de 1997, un grupo de abogados, Alicia Oliveira, Raúl Zaffaroni y Alberto Bovino entre otros, con el co-patrocinio del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL),  llevaron el caso de Correa Belisle ante la  Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y denunciaron la violación de sus derechos a la libertad ambulatoria, debido proceso y acceso a la justicia. del militar. La CIDH tomó el caso (Caso 11.758), y recién el 14 de agosto de 2006 el Estado Argentino reconoció su responsabilidad internacional en este caso y le pidió disculpas a la víctima. Además la ministra Garré envió  al Congreso de la Nación un proyecto para reformar el sistema de administración de justicia militar que terminó en la ley 26.394 del 2008, que derogó el Código de Justicia Militar y se aprobó el Código de Disciplina de las Fuerzas Armadas, una importante derivación de este terrible hecho.

Pero, antes hubo otra consecuencia muy importante, el entonces Presidente de la Nación Argentina, Carlos Saúl Menem firmó el 10 de junio de 1994, el decreto que suspendía el Servicio Militar Obligatorio (SMO),  en agosto de 1994 firma el decreto 1537 que suspendió el SMO y establecía otro voluntario. El 14 de diciembre de 1994 el Senado aprobó la ley 24.429 creando el servicio militar voluntario (SMV). En la actualidad hay más de 20.000 soldados voluntarios.

Ahora aparecen algunos que piden una consulta popular donde se opine sobre la posibilidad de volver a instalar  el servicio militar obligatorio, por lo tanto es importante recordar esto, pero también los conscriptos muertos en Malvinas y en el crucero General Belgrano y los miles de otros abusos y tormentos que sufrieron los "colimbas" durante más de 90 años. El SMO fue impuesto  en 1901 durante la segunda presidencia de Julio A. Roca, cuando a instancias del  entonces ministro de Guerra coronel Pablo Riccheri se aprobó la ley Nº 4301. Durante el debate en el Congreso de 1901 los argumentos para aprobar la ley eran la necesidad de "modernizar" las instituciones y  "promover políticas activas para la integración social y cultural de la población", Riccheri, lo defendía sosteniendo que el SMO se convertiría en "un poderoso instrumento de moralización pública", para Riccheri y Roca la conscripción estaba llamada a cumplir un papel disciplinador, moralizador y nacionalizador de la población que habitaba nuestro país. Todos esos argumentos son muy similares a los que actualmente sostienen algunos funcionarios y varios de los que manipulan el sentido común para que vuelva el SMO.

jueves, 18 de octubre de 2012

Detuvieron a Mario Benjamín Menéndez en la causa por el Operativo Independencia

La justicia federal de la Provincia de Tucumán resolvió dictar la prisión preventiva para 40 imputados por delitos de lesa humanidad, cometidos durante el llamado “Operativo Independencia” en esa Provincia. La Policía Aeroportuaria Argentina detuvo a 16 personas, entre ellas al ex general Mario Benajmín Menéndez. Menéndez es también señalado como responsable de delitos de lesa humanidad cometidos contra colimbas durante la guerra de Malvinas en 1982. La orden de detención alcanza a María Isabel Martínez de Perón, por entonces presidenta.

Los otros detenidos son: José María Menéndez, ex coronel del Ejército; Fernando Luis Labayru, ex teniente coronel; Víctor Hugo Olmos, ex comisario Inspector de la Policía de Tucumán; Walter Edgardo Saborido, ex capitán del Ejercito; Ernesto Nicolás Chávez, ex coronel; Omar Angel Baldo, ex Subteniente de Reserva del Ejercito y Juan Bautista Martín Cabrera, ex teniente del Ejército; Miguel Angel Carrasco, médico traumatólogo; José Ernesto Cuestas, ex Comisario Inspector de la Policía de Tucumán; Pedro Roberto Rojas, ex Suboficial principal de la Policía de Tucumán; y los ex coroneles Jorge Gerónimo Capitán, Pedro Adolfo López y José Fernando Tanoni; Roberto Manuel Monteros, ex agente de la Policía de Tucumán; y a Alberto Alfredo Svendsen, ex teniente coronel del Ejército. 

El Operativo Independencia fue una operación conjunta de las Fuerzas Armadas y la Policía de Tucumán para reprimir el movimiento popular en Tucumán. Se desarrolló en el año 1975, durante el gobierno de Isabel de Perón, comandado por el genocida Domingo Bussi, que fuera condenado por crímenes de lesa humanidad en 2008. El Operativo tiene entre sus defensores durante la democracia al columnista del Diario La Nación Rosendo Fraga, que revindicó la labor de los criminales. 

Fuente: Télam

lunes, 3 de septiembre de 2012

Se reanudó el juicio por el asesinato de los Mártires de Chamical en La Rioja

Este lunes 3 de septiembre se reanudaron las audiencias en el juicio oral por el asesinato de Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, los sacerdotes masacrados durante la última dictadura cívico militar en Chamical, provincia de La Rioja. Mañana se realizará la cuarta audiencia en el que se espera que sigan declarando parte de los 80 testigos que tiene el juicio.

Gabriel Longueville - Carlos de Dios Murias

El Tribunal Oral Federal Nº1 había resuelto pasar a un cuarto intermedio para resolver los pedidos de los defensores de los genocidas imputados. Finalmente, el Tribunal rechazó unánimemente el pedido de nulidad respecto de la querella presentada por el Estado provincial, representado por la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de La Rioja.  En la audiencia dio su testimonio Cristina Murias, hermana de Carlos de Dios, quien relató la vocación de su hermano y detalló la persecución a la que eran sometidos varios religiosos, descartando el supuesto móvil económico del crimen. Al finalizar la audiencia declaró Teresita Luna, senadora nacional por el Frente Para la Victoria. 

Los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville fueron secuestrados, torturados y asesinados en Chamical, donde estaba situada su parroquia. Ambos pertenecían a la pastoral de Monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja asesinado cuando investigaba sus muertes. 

La Rioja, 3 de Septiembre de 2012
Secretaría de Derechos Humanos
CTERA


jueves, 30 de agosto de 2012

Procesan al ex juez Miguel Angel Puga y al ex fiscal Antonio Cornejo por complicidad en delitos de lesa humanidad

La justicia federal de la Provincia de La Rioja dictó el procesamiento con prisión preventiva para el ex juez federal Miguel Angel Puga, acusado por complicidad en crímenes de lesa humanidad. Tras receptarle la declaración indagatoria en la causa, resolvió ordenar la detención del ex juez federal y su traslado al servicio Penitenciario de Bouwer. También fue dictado el procesamiento con prisión domiciliaria para el ex fiscal federal Antonio Sebastián Cornejo, acusado de incumplimiento de su deber como funcionario judicial y “aplicación de tormentos en calidad de cómplice secundario”. Tanto Cornejo como Puga se los acusa de no haber investigado los crímenes de José Moukarzel y Miguel Mozé. 

Miguel Mozé
José Mourkazel
En la causa a cargo del juez federal de La Rioja, subrogante del Juzgado Federal Nº2 Daniel Piedrabuena, también está imputado el también ex fiscal Alí Fuad Alí, sospechado de posible responsabilidad en casos de lesa humanidad. 

Este no fue el único caso en los que se investiga la actuación de ex magistrados y funcionarios del poder judicial en causas donde resultaron víctimas personas detenidas durante la última dictadura cívico militar. En La Rioja es investigado también el ex juez Roberto Catalán por el mismo motivo. 

domingo, 26 de agosto de 2012

Continúa el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra



Continúa el  juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra, el compañero que  luchaba contra la tercerización laboral en el ex-ferrocarril Roca, y por las heridas ocasionadas a  Nelson Aguirre, Elsa Rodríguez y Ariel Pintos (hechos ocurridos el 20 de octubre de 2010). El Tribunal Oral Criminal 21 prevé un cronograma para la realización de audiencias los lunes, martes y jueves, que prosigue el día de mañana.

Mariano Ferreyra

Desde el 6 de agosto pasado ya se realizaron 7 audiencias, en las primeras se leyeron las acusaciones y se fueron exhibiendo los materiales audiovisuales aportados como prueba. Luego el tribunal continuó con el llamado a indagatoria de los 17 imputados, todos ellos se negaron a declarar, pero se leyeron sus declaraciones durante la instrucción.
El jueves 16, durante la quinta audiencia, se inauguró la ronda de testimonios cuando declaró el compañero Nelson Aguirre, que expuso por más de tres horas sobre cómo fueron los momentos previos y posteriores al ataque criminal y el momento preciso de la emboscada de la patota. Aguirre tuvo que soportar el ataque de las defensas de los imputados, luego del testimonio en el cual, entre otras cosas, aseguró que cuando se produjo la agresión armada, “los patrulleros de la Policía Federal desaparecieron”. Nelson Aguirre es uno de los querellantes y también es una de las víctimas del ataque de la patota de la UF, en el cual recibió dos disparos casi  seguidos en sus piernas.
En las últimas audiencias del martes 21 y el jueves 23 de agosto, declararon otras siete personas que fueron testigos presénciales del asesinato a balazos del compañero Mariano Ferreyra. Los primeros testigos fueron Eduardo Beliboni, Gustavo Mendieta y Lisandro Martínez. Este último describió al agresor como un hombre con supuesto parecido físico al acusado Cristian Favale, ex barrabrava de Defensa y Justicia y vinculado a la Unión Ferroviaria (UF) en los talleres de la localidad Remedios de Escalada. Con ellos, hasta ahora declararon sólo 8 de los 360 testigos previstos.
El viernes 24, el Tribunal Oral en lo Criminal 21 de Capital Federal rechazó el pedido de excarcelación del sindicalista José Pedraza, acusado del crimen, la solicitud fue realizada ayer por Carlos Froment, defensor del jefe de la Unión Ferroviaria. El tribunal también rechazó los pedidos de excarcelación que realizaron las defensas del número dos de la Unión Ferroviaria, Juan Carlos “gallego” Fernández, y de otros tres de los integrantes de la patota agresora, que son Claudio Gustavo Alcorcel, Guillermo Armando Uño y Gabriel Fernando Sánchez.

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