Author: Derechos Humanos CTERA |
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Este 4 de agosto se cumplieron
36 años del asesinato de Monseñor Enrique Angelelli, por entonces obispo de
La Rioja. El
sacerdote era uno de los exponentes de la otra iglesia, aquella radicalmente
comprometida con los valores cristianos. La iglesia católica, o para ser más
exactos la institución eclesiástica, no reconoció de inmediato el asesinato de
uno de sus obispos. La Conferencia Episcopal
Argentina reconoció en el año 2001, recién 25 años después, que
la muerte de Angelelli se debió a un accidente fraguado, es decir, que se trató
de un asesinato y no de un accidente.
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| Monseñor Enrique Angelleli |
Desde hace unos años está
presente en la opinión pública la complicidad por parte de miembros del
episcopado en los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última
dictadura militar. Varias investigaciones publicadas en el diario Página/12, realizadas en base a
documentos de las Juntas Militares y del Episcopado, dan cuenta de la
comunicación regular entre los jerarcas de ambas instituciones. Horacio Verbitsky, en
una nota publicada en Página/12 el 4
de noviembre de 2010, hace referencia a los archivos de la Asamblea Plenaria
del Episcopado del 10 de mayo de 1976, donde los obispos de Neuquén,
La Rioja, Santa
Fe, Viedma, Formosa y Posadas exponen los hechos violentos
que sucedían en sus respectivas provincias; torturas, persecución, corrupción,
allanamientos de parroquias, saqueos, desapariciones, en los que estaban
implicados civiles, miembros de la policía y las fuerzas armadas. Allí,
Angelelli contó un episodio en el que Luis Estrella, jefe de la base aérea de
Chamical -ahora imputado en el juicio por su asesinato- interrumpió su homilía
durante la misa y detuvo a varios sacerdotes, religiosas y seminaristas.
Estrella clausuró la casa parroquial y el propio obispo fue sometido a una
requisa efectuada por los militares. Verbitsky afirma que mientras 19 miembros
de las episcopales eran partidarios de la difusión de estas situaciones, 39
obispos fueron partidarios de silenciar los crímenes de lesa
humanidad.